PSICOLOGÍA INFANTO-JUVENIL

En la infancia se tiene en cuenta el momento evolutivo del niño, así como su entorno social. Una vez se identifica el problema y aquellos factores que lo mantienen, en ocasiones la intervención se encaminará hacia el trabajo directo con los menores, y en otras, a la intervención con los padres o la familia (hermanos, otros adultos con los que se conviva, etc.).

Dificultades habituales en esta etapa son: problemas de crianza (sueño, alimentación, cuidado afectivo y físico, control de esfínteres), ansiedad, miedo, timidez, problemas de relación, problemas de conducta y autocontrol, trastornos de atención, problemas de hiperactividad, terapia familiar, problemas de autoestima. Durante la adolescencia, se sigue un esquema similar al de la infancia, una vez delimitado el problema y aquellos factores que lo mantienen, la intervención puede dirigirse tanto al adolescente como a aquellos adultos relevantes en su vida (padres, profesores y otras personas relevantes). Son problemas habituales de esta etapa: problemas de comportamiento, agresividad, problemas de conducta alimentaria, problemas de autoestima, conflictos familiares, conflictos en el contexto académico, abuso de sustancias, ansiedad, depresión, etc.

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